LA NARRATIVA PACEÑA, POR ERIKA BRUZONIC

Hay artículos que realmente valen la pena volverlos a editar, sin embargo, como ya es de costumbre en mi blog, os presento la sinopsis de aquellas ideas que son difíciles de eludir y que por esa misma razón es de vital importancia leerlas otra vez y otra vez:

28 de febrero, día de las Letras Paceñas
Historia personal de 27 años de narrativa paceña en democracia

Erika Bruzonic

Hasta el advenimiento en 1982 de una ansiada desconocida para mi generación —la democracia— hallo que la narrativa paceña, específicamente, me era indiferente.

Estudiante de bajo presupuesto becada en un primer mundo humanista enciclopédico como Francia, veía que todo el mundo leía en París. Todo el mundo llevaba un libro en la mano. Se leía en el auto, en el metro, en los teatros durante el entreacto, en el café, en los baños. Los domingos, si uno paseaba por los barrios periféricos como la Porte Maillot, veía leer a las personas que se sentaban a tomar el sol delante de sus casas.

Al terminar de estudiar, comencé a preguntarme cómo era que todo el mundo leía y leía en París y cómo era que en La Paz, mi hogar, nunca había visto ese fenómeno. Era muy joven… era muy ignorante. Mi conclusión fue: si no se lee tanto en La Paz, es porque no se escribe mucho. Ahí comenzó mi aventura con la literatura.

En 1982 empezó una producción crítica muy importante.

En estos estudios se estableció que Cerruto, Sáenz, Taboada Terán, Urzagasti, Mitre, De la Vega y Lara marcaban una nueva manera de hacer literatura en nuestro país (García Pabón:1983).
De ellos, únicamente Sáenz, Taboada Terán y Cerruto eran paceños.

La poesía fue la que me hizo tomar conciencia del cambio que se había producido en la literatura paceña. Juan Carlos Orihuela, con su poemario De amor, piedras y destierro, con su música y grupo Cantos Nuevos, que se presentaban semana a semana en un Café Cultural de El Prado.

Muchos escritores paceños comenzamos a narrar pero, y este es un gran pero, comenzó una etapa de literatura de denuncia con matices de aquello que hacían los grandes del boom

El narrador, inmerso en la realidad social, experimentaba en carne propia la discriminación, la postergación, la insensibilidad de la clase dominante. Así y únicamente así, escribiría algo auténtico. Ejemplos: Sol sin ocaso de Luis Iturralde Chinel, contrarrevolucionaria a muerte; Surumi de Lara, reformista; la novela minera de Poppe, Guillén Pinto, la de guerra como Aluvión de Fuego.

En los ’90

Llegó a La Paz en el ’95 un escritor, Alberto Fuguet, con una propuesta: McOndo, no como en Macondo del Gabo, sino como en McDonald’s, McPato, en fin, decidió, sin más, como adscrito a la cultura estadounidense, hacer de las suyas porque quería escribir como le daba la gana; y eso estaba bueno —pero no era un proyecto.

La Paz, lejos de perder energías en esterilidades, se dedicó a producir. Es así que Juan de Recacoechea nos presentó American Visa en 1994 y, en 1996, un irreverente Adolfo Cárdenas con un cuento que luego sería el primer capítulo de su novela finalista en el Premio Nacional de Novela Periférica Blvd. ¿Cuál es la característica común de estas dos novelas? El empleo del habla cotidiana, dialectal, el insuflamiento de nuevos significados en el idioma y el dar a entender que sus autores poseían un conocimiento nuevo y más sutil de la vida humana en general, y del lenguaje en particular. Se borró la distancia entre lo que hasta entonces se consideraba cultura “superior” y cultura “popular”. De la mano de estos autores entramos en una nueva etapa de la narrativa paceña a fines ya del siglo XX.

Nuevo siglo, ¿nueva literatura?

No precisamente; sí más escritores, sí más oficio. A todo esto, el premio de cuento más importante a nivel nacional, el Franz Tamayo, mudó de políticas y en su nueva etapa a partir de 2000, comenzaron a escucharse más voces literarias como las de Ana María Grisi, Francisco Cajías, Juan Claudio Lechín —que ya tenía trayectoria— pero que estaba destinado al Premio Nacional de Novela recién en 2005, William Camacho, Rodrigo Urquiola.
Alrededor de esos años, un día nos despertamos y Blogger estaba ahí. La bajada de precios en las computadoras y en los cibercafés permitió una democratización de la difusión de la literatura.

“¿A dónde se encamina esta generación de escritores? ¿Qué persigue? Literariamente, puede ser ampliamente definido el problema. La actual generación… es más universalista que la generación primitiva; aquella que se proponía un objetivo casi localista, era sustantivamente regional, y llevaba en sí la levadura de una gozosa fermentación social. En La Paz se tienen prosistas independientes, que usan el cerebro con oportunidad”.
Esta declaración no me corresponde, sino a Gamaliel Churata (Arturo Pablo Peralta Miranda) periodista peruano y fundador de Gesta Bárbara Potosí, quien se expresaba así sobre el panorama literario que lo rodeaba; esto lo dijo en 1949, un 19 de junio.

Lo que está aquí y aquí se va a quedar

Nació en América Latina un fenómeno muy diferente: las editoriales cartoneras. En El Alto, extendiéndose a La Paz, específicamente, nació Yerba Mala Cartonera en 2006. Planteó, con su fundación, una alternativa cultural más que una cultura alternativa. La pata coja de la mesa Blogger local, se enderezó con esta editorial tanto en El Alto como en La Paz. Significó sacarle la lengua a las editoriales tradicionales y crear parámetros diferentes que no marginaran propuestas literarias diferentes. La intención principal es la expresión literaria de “lo boliviano”, aunque ellos admiten que no saben aún qué es, pero lo van buscando a medida en que avanzan.

Evidentemente, YMC se ha marcado con su quehacer, una línea política que le permita enmarcarse y expresarse dentro del proceso político y social que vive Bolivia hoy. Es decir, quieren expresarse mediante formas que encarnen lo contemporáneo nacional, que es muy diferente a solamente explotar tópicos de actualidad.

En La Paz no se escriben esos textos tan en boga en América Latina actualmente“best-sellers tercermundistas que se apropian sin vergüenza de las estrategias borgianas y cortazarianas.

La alternativa que es el holding underground de las Cartoneras trabaja con quienes quieren evitar el deterioro de la narrativa en general, ayudando a generar pautas que funcionen tanto preventivamente como en control de daños.

Leer texto completo en: LaLola

posted by dario manuel @ 11:12 AM,

1 Comments:

At 6:21 PM, Blogger LaLola said...

Gracias mil, querido Darío!

 

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