EL CONCURSO DE CUENTO “FRANZ TAMAYO” SE FUE AL AGUA

DEMOCRATICEMOS LOS CONCURSOS LITERARIOS
Como dije en algún momento, los concursos están enmarcados a los gustos y pareceres de los jurados. El mejor jurado es el público lector, y no cinco o seis jurados, sean académicos o simplemente literatos.

Lo que pasa es que los concursos literarios apoyan a la venta de los libros, los jurados, al proclamar un ganador, están diciendo implícitamente: este libro deben comprar, tienen que leer, porque es ganador; pero cuando lo compras y lees, te das cuenta, que el libro leído no merecía ganar. Como pueden ver, volvemos a los gustos y pareceres de los jurados. No podemos leer libros, obras literarias que parten del gusto de los jurados. Por eso apoyo la iniciativa Cartonera, para que de una vez los concursos literarios se democraticen, que el público lector sea el jurado calificador, basta de engaños, busquemos la mejor manera de hacer y leer literatura.

Para comprender mejor mi posición sobre los concursos literarios y en especial sobre la última versión del concurso de cuento nacional “Franz Tamayo”, los invito a que puedan leer las expresiones del escritor William Camacho, quien fue jurado para este certamen.

según mi parecer, trabajaban bien la
verosimilitud, la polisemia y el lenguaje, de modo que al elegir cuatro de ellos
para que accedieran a la selección final, influyeron en mi decisión ciertos
elementos, conscientes o no, como ser mis preferencias literarias, mi percepción
estética, etc.


Ocurre que, de los 30 cuentos que tuve que leer
en la fase de preselección, ninguno reunía los requisitos mínimos como para
optar al premio, pero, ya que tenía que elegir al menos tres para que fuesen
leídos por el resto del jurado, opté por “los menos malos”, cosa que también les
había sucedido al resto de mis colegas, de forma que cuando nos reunimos para
deliberar y elegir un ganador, no tardamos mucho en definir que lo más sano para
la literatura, para el Premio Franz Tamayo y para los mismos participantes era
declarar desierto el concurso, aunque recomendamos publicar algunas “menciones
especiales”, pero eso sí, previo un riguroso trabajo de edición.


Al respecto, es necesario aclarar que una de las
menciones especiales fue descalificada porque su autor, el escritor beniano
Homero Carvalho, había enviado más de un texto al concurso, hecho que, según las
bases, no estaba permitido.
Ahora bien, más allá de los pormenores del
asunto, el resultado de la última versión del Franz Tamayo merece algunas
reflexiones:
1.¿Hace bien a la literatura nacional que uno de sus
principales premios sea declarado desierto?
2.¿Tan deplorable es el estado
actual de la cuentística boliviana?
3.¿Qué se puede hacer para evitar que
algo similar suceda en el futuro?


Por último, nada se puede hacer para evitar
hechos similares en el futuro —a no ser incluir en la convocatoria la
imposibilidad de declarar desierto el premio, lo cual no sería beneficioso ni
pertinente—, pues siempre habrá gente que, creyendo que la literatura es la cosa
más fácil del mundo, escriba bodrios para participar en los concursos, como
también tramposos que, para tener más posibilidades de ganar, no vacilen al
momento de enviar dos o más textos, sean buenos o no

posted by dario manuel @ 6:13 AM,

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