Y… ¿QUÉ ES EL AMOR PARA USTEDES?

Mortis, a quien considero un literato, en la congratulación al poeta Humberto Quino que realizara la Sociedad Boliviana de Letras, a consecuencia del Festival Internacional de Poesía Bolivia – Perú 2004, que llevara el nombre del poeta por su singular trabajo literario, lanzó —ya avanzada la celebración— la siguiente pregunta: ¿Qué es el amor para ustedes? Mientras Jaime Nisttahuz, Roberto Cáceres, Oswaldo Calatayud, Miguel Trujillo y mi persona tratábamos de responder a nuestra manera, recuerdo que Mortis, se hizo a la vista gorda, y no nos dio su respuesta, por eso, para refrescar su memoria, para ayudarlo en su respuesta que estoy seguro que algún día nos dirá, extraigo este texto de Julio Cortázar que a la pregunta nos respondería, algo así:

“Los perfumes, los himnos órficos, las algalias en primera y en segunda acepción… aquí olés a sardónica. Aquí a crisoprasio. Aquí, esperá un poco, aquí es como perejil pero apenas, un pedacito perdido en una piel gamuza. Aquí empezás a oler a vos misma. Qué raro, verdad, que una mujer no pueda olerse como la huele el hombre. Aquí exactamente. No te muevas, déjame. Olés a jalea real, a miel a en un pote de tabaco, a algas aunque sea tópico decirlo. Hay tantas algas, la Maga olía a algas frescas, arrancadas al último vaivén del mar. A la ola misma. Ciertos días el olor a alga se mezclaba con una cadencia más espesa, entonces yo tenía que apelar a la perversidad —pero era una perversidad palatina, entendé, un lujo de bulgaróctono, de senescal rodeado de obediencia nocturna—, para acercar los labios a los suyos, tocar con la lengua esa ligera llama rosa que titilaba rodeada de sombra, y después, como hago ahora con vos, le iba apartando muy despacio los muslos, la tendía un poco de lado y la respiraba interminablemente, sintiendo como su mano, sin que yo se lo pidiera, empezaba a desgajarme de mí mismo como la llama empieza a arrancar sus topacios de un papel de diario arrugado. Entonces cesaban los perfumes, maravillosamente cesaban y todo era sabor, mordedura, jugos esenciales que corrían por la boca, la caída en esa sombra, the primeval darkness, el cubo de la rueda de los orígenes. Sí en el instante de la animalidad más agachada, más cerca de la excreción y sus aparatos indescriptibles, ahí se dibujan las figuras iniciales y finales, ahí en la caverna viscosa de tus alivios cotidianos está temblando Aldebarán, saltan los genes y las constelaciones, todo se resume alfa y omega, coquille, cunt, concha, con, coño, milenio, Armagedón, terramicina, oh callate, no empecés allá arriba tus apariencias despreciables, tus fáciles espejos. Qué silencio tu piel, qué abismos donde ruedan dados de esmeralda, cínifes y fénices y cráteres…”

Julio Cortázar, Cap. 144. Rayuela.


D. M. Luna, para servirles.

posted by dario manuel @ 3:11 PM,

1 Comments:

At 4:43 PM, Blogger Marco said...

que buena noticia lo de quino, justo desde hace una semanas estoy leyendo toda (toda no exagero) su obra... es algo fantástico, las revistas tienen un estilo que se debe imitar.
Saludos. (grande cortázar, coño)

 

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