LAS VERDADES DE LOS PREMIOS LITERARIOS

Ya lo dijo Enrique Vila-Matas en “Bartleby y compañía”, que existen dos tipos de escritores: los que escriben y los que por no escribir, prefieren vivir la vida de escritor.

A todos debería dárseles la oportunidad de ser escritores, sin tomar en cuenta el imperativo de la competencia, individualista a la que nos está sometiendo el capitalismo. La libertad de escribir o vivir, no tiene normas, no tiene reglas, no puede haber concursos en las que cinco o seis jurados, decidan que obras son buenas o malas, el único y gran jurado debería ser el público lector, la comunidad lectora, y no unas cuantas personas, menos las editoriales que velan su afán capitalista, la plusvalía del libro premiado. Mauricio Contreras puntualiza algunas verdades de Qué premian los Premios Literarios:

1. Se galardona lo inútil, lo que no encuentra sitio en un mundo donde priman las relaciones comerciales, el usufructo y la usura.

2. Esta condición de "inutilidad" es, sin embargo, resignificada recientemente por el capitalismo al descubrir en la cultura una nueva fuente de su eterna juventud, la plusvalía. Entonces, diseña lo que ha dado en llamar la "nueva industria cultural".

3. Desde las instituciones estatales (ministerios, secretarías de cultura), se pregonan y aplican programas culturales que, bajo el mote de incluyentes, comunitarios, democráticos, buscan enmarcar el trabajo cultural en el nuevo escenario de la globalización y dominio del mercado. Así, se establecen "incentivos" y premios de distinta denominación, desde locales hasta internacionales.

4. Hacen de la actividad literaria un ejercicio publicitario que más contribuye a homogenizar el gusto de un público que ya casi no lee pero al cual hay que venderle a toda costa para mejorar los índices de lectura de libros per cápita.

5. También se invoca la "promoción de nuevos talentos" que no consiste en otra cosa que editar aquellas obras que cumplen con los ingredientes al uso y que se acogen a su recetario para aumentar las ventas.

6. Otra arista es la de la literatura y el poeta, asumidos como espectáculo.

7. El poeta se transforma en florero del salón burgués, portavoz de las más nefastas ideologías, de las encuestas del marketing editorial, turiferario del gobernante de turno, pelagato que es invitado al coctel para mirarlo con desdén y recordarle, como al cantante pobre en una fiesta de opulencias, que “usted a o que vino fue a cantar”. No se entiende por qué un personaje "inútil" es digno de tales merecimientos y mucho menos por qué es tan díscolo a sus requerimientos protocolares.



posted by dario manuel @ 5:52 PM,

3 Comments:

At 10:23 AM, Blogger utópico said...

totalmente de acuerdo contigo!!!!

saludos!!

 
At 4:37 AM, Blogger Miguel Lundin Peredo said...

En realidad el premio literario es en la mayoria de los casos, un espejismo donde vemos la ilusion de una literatura mas ligada a el capitalismo cultural.

 
At 12:14 PM, Blogger Edgar said...

HOLA amigo gracias por tu POST para el ascenso de categoria

 

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