MALDITA LITERATURA!!!


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Lo es.

posted by dario manuel @ 1:10 PM, ,


Marginalidad literaria y literatura marginal

“La literatura marginal, no se acaba, está ahí frente a los ojos de cualquier ciudadano”

Hay que diferenciar que una cosa es hablar sobre la marginalidad literaria y otra sobre la literatura marginal, sin embargo, serán estos dos tópicos las ideas centrales para que hoy abordemos el tema de lo marginal.

Si hacemos un poco de esfuerzo, recordaremos que Bolivia ha vivido realidades históricas difíciles de olvidar, realidades que han quedado marcadas en el ser boliviano como una especie de frustración que a la larga iba a tener sus secuelas de mal entendimiento e injusticias en el progreso social, cultural y económico, ésta es la situación en la que actualmente vivimos, una realidad polarizada entre los que tienen más y los que tienen menos (económicamente hablando), una cultura occidental que sigue imponiendo irracionalidades (individuales) a nuestra diversidad cultural de pueblos originarios, y, por si fuera poco el acrecentamiento de la problemática social que busca el poder de intereses sectoriales y hasta personales con políticas y/o políticos.

Es en este contexto en el que la literatura tiene que sobrevivir, en el sentido de búsqueda de espacios de proximidad entre lector y autor, pero no de un lector y autor elitista que tiene su pequeño y mezquino círculo intelectual, estos no sobreviven, viven imponiendo ideas alejadas de la realidad humana, con normas y conceptos occidentales, donde la cholo, el campesino sirven más para el humor que para enaltecer una cultura, donde lo urbano y lo marginal son fuentes de inspiración y nada más. Son estas ideas las que han hecho que la literatura quede relegada a un tercer plano, por culpa de autores y críticos desorientados, que viven en mansiones y departamentos lujosos que han seguido una vieja corriente literaria alejada de nuestra realidad. Por eso hoy por hoy como en el pasado histórico literario podemos hablar aún de la marginalidad literaria donde elitistas (me refiero a académicos y críticos literarios que deciden que obras se deben leer y escribir) y no elitistas (demócratas literarios) se encuentran al margen de la sociedad, porque aún se está buscando ese gusto estético en la clase popular: artesanos, albañiles, comerciantes, fabriles, chóferes, desempleados, etc., que sólo han servido como musa de inspiración para escritores elitistas que han ocasionado la marginalidad literaria. Hay una literatura que está sobreviviendo a las inclemencias de la realidad que está ocupada en cuestiones políticas y conflictos sociales, es esa realidad la que se debe cambiar para que tengamos más lectores y escritores y en definitiva para que democraticemos la literatura.

Para hablar sobre el segundo tópico, debemos reconocer que lo marginal no es algo nuevo en literatura, cuando Alcides Arguedas publica en 1919 su novela “Raza de bronce”, los personajes: Agiali y Wata-Wara son parte de una sociedad discriminada y explotada, en esta obra se puede ver claramente que los patrones tenían el poder de los medios de producción y los indios (sirvientes) sólo la fuerza de trabajo. El hecho de no contar con medios de producción, de ser desposeídos de sus tierras y animales, de haberlos metido en la cabeza que son menos que el patrón, ha generado no solamente un aislamiento y dependencia física, sino (y lo que es peor) un aislamiento y dependencia de tipo psicológico. Este último es la que aún perdura en nuestra realidad, donde el blancoide es supuestamente mejor que los mestizos. La mayoría de los escritores bolivianos toma como fuente de inspiración a estos personajes marginados por el sistema o por alguna condición social como la chola en la novela “La niña de sus ojos” de Antonio Díaz Villamil, “La Chaskañawi” en Medinaceli; “La Miskisimi” en Adolfo Costa Du Rels; la explotación del minero “En las tierras del Potosí”; el indio en la guerra con Jesús Lara y Oscar Cerruto; los mendigos, los brujos, el pobre en las obras de Jaime Sáenz y Bascopé; las pandillas, los policías en “Periférica BLV” de Adolfo Cárdenas; o el ladrón y el alcohólico en Víctor Hugo Viscarra. Los marginados de la ciudad y el campo recobran vida en las obras literarias, la literatura marginal, no se acaba, está ahí frente a los ojos de cualquier ciudadano, lo vivimos a cada momento, lo sentimos, es parte de nuestra realidad, de nuestro cotidiano vivir, es esta marginalidad la que hizo posible las revoluciones sociales, las construcciones de un nuevo mundo, las alternativas culturales literarias que buscan democratizar la literatura para que gente como las de norte Potosí (olvidados hasta por nuestros escritores) tengan un libro en la mano y sean igual que todos, no más no menos, igual que todos, que lean, que escriban y sean. ¿O no es eso lo que buscan los amigos de “Aprueba de frío”?

La literatura marginal y lo marginal literario digamos comparten la misma suerte al revés: en la primera, el escritor es el centro del universo, y el lector, el marginado de ese universo; en la segunda, el lector sería el centro del universo y el marginado, el autor; la tarea que ambas polarizaciones tienen es romper la barrera de distanciamiento que los separa para tener esa suerte de proximidad entre lector y autor.


Darío Manuel Luna

posted by dario manuel @ 1:15 PM, ,